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Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Julio 2009
La temporada de verano… y la vida es tranquila.
O quizá no lo sea. Si usted ha estado pensando con mucha ilusión en unas vacaciones agradables este año, pero le preocupa gastar demasiado durante esta difícil economía, podría estar preguntándose si sería mejor olvidarse de las vacaciones. Muchas personas están reconsiderando sus planes habituales de ir a una playa soleada, o de recorrer el país en un vehículo especial para viajes (RV) o de volar a un lugar exótico. Aún si está entre aquellas personas afortunadas que pueden permitirse el lujo de viajar, usted podría pensar que con tantas personas que sufren los horribles efectos de la recesión, tomar unas vacaciones en estos momentos no parece ser el mejor uso de su tiempo y dinero. ¿Qué hacer entonces?
Tengo dos palabras para usted: staycation y voluntourism.
Las palabras son relativamente nuevas, pero las ideas no lo son. Estas han estado adquiriendo popularidad durante los últimos años. Staycation significa que usted disfruta de su tiempo de vacaciones en casa o cerca de ella. Voluntourism implica viajar a un sitio diferente, aún al extranjero, y ofrecer en ese lugar sus servicios como voluntario.
Pero como para cualquier vacación que vale la pena, estas ideas requieren planeación si usted quiere sacarles provecho al máximo. En el caso de tomar una vacación tipo staycation, por ejemplo, el tomar la decisión de quedarse en casa y ya estando allí tratar de decidir qué hacer, no es una buena manera de relajarse o divertirse. De hecho, la Dra. Ilene Serlin, sicóloga, advierte que estando mucho tiempo inactivo puede, de hecho, drenar su energía. Lo mismo sucede al utilizar la tecnología, como el correo electrónico, para mantenerse en contacto con su oficina. Esto, dice ella, puede causar “una tensión terrible y no hay descanso.”
En cambio, trate de balancear su tiempo y escaparse de su rutina cotidiana habitual. Termine el mayor número posible de labores hogareñas antes de tomar su tiempo libre. Planee una variedad de actividades y gustos especiales, si su presupuesto lo permite. Conviértase en turista en su propia ciudad. Visite un museo. Vaya al zoológico. Tome un recorrido tras bambalinas de algún lugar que usted o sus niños siempre hayan querido visitar. ¿Le interesan los deportes locales o eventos musicales o teatrales? Seguramente hay sitios que quiso visitar ir y cosas que usted queria hacer si tuviera el tiempo. Bueno, pues ahora es el momento.
Y mientras usted planea, pase un día o dos como voluntario ayudando en su comunidad. Las cocinas de beneficencia locales, los asilos de ancianos y los programas de tutoreo a estudiantes todos se beneficiarían con su ayuda y usted quedará con la satisfacción inconmensurable de haber puesto su fé y su compasión al servicio de los demás.
Si aún desea salir de vacaciones, pero quiere regresar a casa con algo más que la piel tostada por el sol y algunas camisetas, considere la opción de apuntarse para ayudar a través de alguna organización sin fines de lucro. Estas cuentan con programas desde cómo limpiar senderos montañosos hasta trabajar con niños enfermos o necesitados en un campamento. Puede investigar en su biblioteca pública o en el Internet sobre las distintas posibilidades disponibles. Es posible que usted tenga que pagar el viaje, pero adquirirá una experiencia memorable y estará seguro de haber hecho una verdadera diferencia.
Karen Anthony, directora de viajes de alumnos de la Universidad de Notre Dame, ha organizado varios de estos viajes, y dice que “dos cosas sobresalen: primero, las personas desean volver al lugar a donde fueron a servir a los demás. Segundo, ellos me cuentan cómo la experiencia los ha hecho crecer espiritualmente y los ha emocionado profundamente.
¿Quién sabe? Con un nuevo enfoque, esta podría convertirse en una de las mejores vacaciones que usted haya tenido. ¡Que tenga una feliz temporada de verano!