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Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Febrero de 2010
En estos días, hay mucha gente agradecida por tener un trabajo, cualquiera que éste sea, aún cuando no lo pomdríamos como el ideal. Y, si uno está desempleado, uno se vuelve ansioso y a veces desesperado, tratando de encontrar algún trabajo que pueda pagar la renta o la hipoteca y permita comprar algunos alimentos. Por lo que parece absurdo el preocuparnos de nuestro desarrollo personal espiritual, cuando recibir un cheque de pago significa tanto.
Y sin embargo, muchos de nosotros tenemos un verdadero deseo de pasar por la experiencia de que hay algo que va más allá en nuestros trabajos que la habilidad de pagar cuentas. Parte de esto proviene del deseo de usar nuestros talentos en forma constructiva, de sentirnos que estamos haciendo lo mejor que podemos con los dones que nos ha sido dado por el Creador. Queremos sentir que estamos contribuyendo a las vidas de otros y al mismo tiempo haciendo también crecer nuestra propia alma.
Algunos años atrás, Judith Valente, una escritora muy apreciada del periódico Washington Post y posteriormente del Wall Street Journal, la despidieron de su trabajo. Escribiendo acerca de esta experiencia en Veinte poemas para nutrir su alma [Twenty Poems to Nourish Your Soul], la auto descrita adicta al trabajo dijo: “El haber sido despedida fue una bofetada para mi orgullo. Pero eventualmente, quizás refunfuñando, comencé a reconocer una oportunidad. Este era el momento de hacer todas aquellas cosas que había anhelado realizar. Y lo que deseaba era una vida que incluyera el trabajo, no un trabajo que casualmente estuviera incluido en la vida”.
Valente se convirtió en una comentarista para la radio y la televisión, especializándose en religión, y a la par como poeta. Su experiencia de haber perdido un trabajo y los esfuerzos de encontrar su verdadera vocación le dio una apreciación mucho mayor por sus padres, que habían sido obreros que laboraron muy fuertes para darle a su hija una oportunidad para una vida mejor: su madre trabajó en una fábrica y su padre era chofer de camión. Continua diciendo: “Cuando pienso en mis padres hoy, me doy cuenta que ellos tuvieron éxito. Quizás no como el mundo define el éxito, pero en el sentido de que ellos trabajaron duro, construyeron una familia, la afrontaron, y pudieron vivir honorablemente”.
Valente concluye: “Nuestro verdadero trabajo es aquel que es compasivo, creativo, que se apoya en el misterio que se encuentra en cada vida. Cualquier trabajo que realicemos lo podemos hacer de corazón”.
Crear un trabajo de corazón significa que lo enfocamos con nuestras mentes en modo espiritual. El completar las tareas requeridas en una posición particular, no importa cuan bien haya sido, es solo parte de la meta. Necesitamos considerar nuestra relaciones con Dios y con los demás.
Gregory Pierce dice: “No es lo piadoso que uno sea, sino como se realiza el trabajo y como tratamos a los demás”. Él es el autor del libro titulado Espiritualidad en el centro laboral: 10 maneras de balancear tu vida en el trabajo.[Spirituality at Work: 10 Ways to Balance Your Life on the Job]. Y continua diciendo: “Nosotros no traemos a Dios a los centros laborales, Él ya está ahí, en el mejor de los trabajos y en el peor de los trabajos…Tienes que hacer tu trabajo porque hay necesidad de hacerlo, pero es la actitud que andas buscando al comenzarlo”.
Debemos entender que siempre nos encontramos en la presencia de Dios. Si así lo hacemos es más probable que estemos satisfechos ya sea que trabajemos, descansemos o disfrutemos. Aún más, nuestro Creador cuenta con nosotros para cambiar el mundo a que se vuelva algo mejor.
Teilhard de Chardin escribió: “Quizás nos imaginamos una creación que terminó hace mucho tiempo atrás. Pero eso sería una equivocación. Continua magnificentemente, y en los niveles más altos del mundo…Servimos para completarla, aún con las más humildes de nuestras faenas”.
Las manos y el corazón, la mente y el alma, todas juntas crean una esquina especial en el mundo que Dios nos ha encomendado. Y nuestra misión es mucho más que trabajar, es la esencia de la vida misma.