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Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Abril de 2010
Cuando el año nuevo comenzó varias semanas atrás, esperábamos que la economía que estaba por los suelos, mejoraría. Desafortunadamente, 9.3 millones de americanos permanecieron desempleados en enero. Y, mientras la tasa de desempleo gravita alrededor del 10 por ciento, la tasa del subempleo (incluyendo la gente que ha parado de buscar empleo y todos aquellos que están trabajando solo parcialmente debido a la escasez de trabajos a tiempo completo) es mucho más alta que el 17 por ciento.
Cuando se suman los miembros de la familia, eso significa que hay decenas de millones de americanos personalmente afectados por la recesión. Los trabajos no es solo estadística, representan la vida del pueblo, el bienestar, día a día, de hombres, mujeres y niños.
Dean Baker, el director asociado del Centro para la investigación económica y de la política en Washington D.C., dice: “Todavía estamos perdiendo trabajos…mucha gente no está prestando atención a lo que arrojan los resultados. Solo se están preguntando: ‘¿Puedo conseguir trabajo?’. Y, eso no se ha vuelto nada fácil”.
No, no lo es. No hay una respuesta fácil para la gente que padece al no encontrar como poder sobrevivir.
En una reciente publicacion de Christophers News Note detítulo Trabajando con una economía difícil (Working Through a Tough Economy), donde ofrecemos nuevas ideas para animar a la gente que tiene mucho estrés debido a la preocupación por haber perdido sus empleos:
Y mientras piensa cuan necesaria es la parte financiera de su trabajo, considere también estos pensamientos del Cardenal John Henry Newman acerca del valor intrínseco de nuestro trabajo y nuestro propósito total en la vida:
“No hemos sido enviados a este mundo por nada…no estamos aquí porque vamos a la cama de noche, ni nos levantamos de ella en la mañana, luchar por el pan, comer y beber, reír y hacer bromas, pecar lo que tenemos en la mente y, reformarnos cuando nos cansamos de pecar, levantar una familia y morir. Dios nos ve, a cada uno de nosotros, Él ha creado nuestra alma…con un propósito. Él tiene un fin para cada ser, todos somos iguales ante Su vista, todos hemos sido puestos en nuestros diferentes rangos y estaciones, no para lo que podamos hacer por nosotros mismos, sino para laborar en ellos para Él. Como Cristo hizo Su labor, así nosotros; como Él se regocijó con su labor, así nosotros también debemos hacer lo mismo”.
Y por encima de todo preservar la fe, manteniéndonos firmes y nunca darse por vencido. Nunca.