The Christophers - It’s better to light one candle than to curse the darkness5 Hanover Square, 22nd Floor, New York, NY 10004Phone: (212) 759-4050 - Fax: (212) 838-5073 - Toll-Free Orders: (888) 298-4050 - E-mail: mail@christophers.orgPrivacy Policy - E-mail PreferencesCopyright © The Christophers 2006-2013. All rights reserved
Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Junio de 2010
"Hola, perdón por molestarle, pero si usted es Chris Astle a quien estoy buscando, sólo quiero darle las gracias. Usted y la Sra. Yanich me encontraron en el umbral de una casa cuando yo era una bebé. Realmente no sé que más decirle que darle las gracias."
Ese fue el mensaje de Facebook que Mia Fleming de 20 años envió al hombre que, junto con su amiga Emily Yanich, rescataron a una niña recién nacida abandonada, según Michael Ruane, quien escribe en el periódico Washington Post.
El mensaje y la reunión que siguió fueron la culminación de una historia que comenzó la tarde del 6 de septiembre de 1989. Los dos jóvenes de 15 años regresaban a casa después de haber salido de la escuela y haberse detenido en una tienda 7 Eleven en su vecindario del condado de Fairfax, Virginia. Ellos escucharon el llanto de un bebé, pero no vieron a ningún niño cerca. Finalmente, al darse cuenta que los gritos venían del frente de una casa, se acercaron y encontraron un montón de toallas color naranja.
“Caminé y con cuidado desdoblé las toallas, y allí estaba una niña recién nacida desnuda, llorando,” dijo Chris Astle. “Ella todavía tenía parte de su cordón umbilical. Ella tenía una cabellera llena. La recogí y la sostuve. Ella siguió llorando. Yo estaba frenético.”
Tocaron la puerta y cuando nadie abrió, los adolescentes decidieron llevarse a la recién nacida y conseguir ayuda. La llevaron a la casa de Emily donde su padrastro llamó al 911. Después de unos minutos, la policía, los bomberos y el personal médico aparecieron y se llevaron a la niña al hospital. Unos días más tarde, Astle y Yanich fueron al hospital para llevar un osito de peluche a la niña que ellos jamás olvidarían.
Pasaron los años y los jóvenes siguieron por caminos separados. Chris Astle se quedó en Virginia, se casó y es ahora un ingeniero de software. Emily Yanich se movió con su familia a Pensilvania, donde posteriormente se casó y tuvo dos hijos. Pero Chris y Emily siempre permanecieron en contacto y se comunicaban cada 6 de septiembre para saludarse y recordar a la bebé cuya vida salvaron.
Mientras tanto, la niña fue adoptada por una pareja que tenía otra hija adoptiva. Ellos se sintieron felices de poder llevarle una nueva hermanita a casa, a la cual llamaron Mia. Desde que ella se enteró, a la edad de 9 años, sobre las circunstancias dramáticas de su descubrimiento, Mia Fleming quiso conocer a quienes la rescataron. Cuando ella cursaba el segundo año en la universidad donde estudiaba arte, comenzó a buscarlos en la Internet utilizando los nombres que aparecían en los recortes de periódico que sus padres habían guardado para ella. Finalmente, ella pudo localizar a las personas correctas y se puso en contacto con ellos a través de la red social Facebook.
Después de comunicarse, las tres familias se reunieron durante esta temporada navideña. A aquellas dos personas que Mia había esperado tanto tiempo para darles las gracias les contó que ella todavía tenía el osito de peluche que le habían regalado.
"Yo me sentí enojada durante mucho tiempo por el hecho de que alguien hubiera podido abandonar a su niña de esta manera," dice Emily Yanich-Fithian. "Ahora siento que mi corazón está completo. Antes de hoy, siempre hubo un vacío."
Quizá Braydon, su hijo de 8 años, fue quien mejor expresó la relación especial que ahora une a esta gente feliz y agradecida que lograron encontrarse. Él dijo, "Mia puede tener a nuestra familia también."
Cada vida es valiosa y cada familia también. Y aquellos que acogen a otros, sobre todo a los más pequeños y a los más vulnerables, son doblemente bendecidos.