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Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Julio de 2010
Cuando se trata de negocios, escuela o deportes, la creencia de la mayoría es que competir contra personas que parecen superiores a nosotros nos hacen sacar lo mejor en uno. Lamentablemente, esto no sucede muy a menudo.
Jonah Lehrer escribe en el diario Wall Street Journal que lo que él llama “el efecto super estrella” realmente afecta de manera negativa a aquellas personas que se perciben como menos capaces que el mejor. De hecho, ellos tienden a desmoralizarse y rendirse cuando calculan que no existe la posibilidad de ganarle a su opositor super estrella.
Jennifer Brown, una economista de la Universidad Northwestern, dice que “la mayoría de las personas asumen que la competencia contra un participante super estrella hace que todos los demás mejoren su juego y funcionen mejor. Pero lo opuesto también puede ocurrir. No importa si la super estrella es un atleta o un vicepresidente corporativo. ¿Después de todo, para qué inverter tanta energía en una competencia que probablemente vamos a perder?”
Así que, en lugar de elevar nuestras aspiraciones, aceptamos la inevitabilidad del fracaso. En vez de esforzar nos por alcanzar la excelencia, nos rendimos sin ver qué tambien podemos desempeñarnos.
Además, este fenómeno no se aplica sólo cuando la gente compite mano a mano, como en un torneo de golf o en un juego de ajedrez. Los opositores del maestro de ajedrez Bobby Fischer a menudo sufrían de una condición conocida como "el miedo Fischer", con dolores de cabeza, hipertensión y síntomas parecidos a una gripe. Boris Spassky, rival famoso de Fischer, dijo, “Cuando usted juega con Bobby, no es cuestión de ganar o perder. Es cuestión de ver si usted puede sobrevivir.” Los empleados en corporaciones o bufetes de abogados que perciben a ciertas otras personas como los favoritos para llegar al éxito, sencillamente no hacen mayores esfuerzos, conduciendo ésto a una menor productividad.
Un estudio sobre estudiantes que toman los exámenes SAT de admisión a la Universidad descubrió un hecho intrigante: cuando el número de estudiantes que toman el examen juntos era mayor, los resultados fueron peores que cuando habían menos estudiantes en el cuarto. ¿Por qué? Los investigadores concluyeron que el ver a tantos otros estudiantes compitiendo por altas calificaciones y eventual entrada a las mejores universidades bajó la motivación de la mayoría de los que tomaban el examen.
“Todo aquello que nos hace más conscientes de un desempeño superior también nos hará más conscientes de nuestro propio desempeño, lo cual puede ser malo,” dice Sian Beilock, profesor de psicología de la Universidad de Chicago. “Por eso siempre es major sentarse al frente de la clase al tomar un examen difícil. No es bueno compararse uno con los demás.”
Tal vez la verdadera lección del “efecto super estrella” es que usted debería evitar compararse con otras personas. Por supuesto, esto es más fácil decirlo que hacerlo.
Ya sea que usted se preocupa por que alguien es major que usted en el trabajo (o tenga temor de que el jefe así lo piense) o envidie a sus vecinos por tener una casa más grande o un coche más nuevo, el hacer comparaciones es, por lo general, perjudicial a su actitud y a su vision global de la vida. Tal parece que nos cuesta mucho apreciar nuestra propia singularidad y la de los demás cuando un simple reconocimiento de talentos individuales y logros se torna en una competencia.
Así que solo por hoy, deje de compararse con otros a su alrededor. En su lugar, vea hacia su interior y descubra su propio potencial, habilidades y logros. Y vea hacia arriba, para agradecer a Dios por ser la persona tan única que es usted.