The Christophers - It’s better to light one candle than to curse the darkness5 Hanover Square, 22nd Floor, New York, NY 10004Phone: (212) 759-4050 - Fax: (212) 838-5073 - Toll-Free Orders: (888) 298-4050 - E-mail: mail@christophers.orgPrivacy Policy - E-mail PreferencesCopyright © The Christophers 2006-2013. All rights reserved
Jerry Costello
Octubre de 2010
¿Qué hace usted cuándo la vida le da un tremendo revés, del tipo que puede dejarle desalentado y deprimido? Si usted es Kevin Reilly, usted sale adelante de tal manera que no sólo se ayuda a usted mismo, sino también a muchas otras personas al mismo tiempo. En el caso de Reilly, esto requirió uno o dos empujones en la dirección correcta y gran determinación. Pero al final valió la pena, en gran medida, y la vida que él vive ahora – la vida de Reilly, por supuesto – la lleva de acuerdo a la más fina tradición de los Cristóforos.
Todo comenzó en Wilmington, Delaware, donde Reilly era una estrella de fútbol tan talentosa que de allí continuó con una carrera estelar en la Universidad de Villanova y luego pasó a formar parte de la Liga Nacional de Fútbol ( NFL), donde jugó tanto con las Águilas de Filadelfia como con los Patriotas de Nueva Inglaterra. Lo que pasó después fue realmente trágico. Tal como el reportero Mike Lang lo informó en una edición reciente del Diálogo, el periódico de la Diócesis de Wilmington, Reilly contrajo cáncer alrededor del tejido de una cicatriz en su hombro izquierdo. Además de que el diagnóstico terminó con su temporada y su carrera en el fútbol, lo que pasó después fue aún peor. El hombro, su brazo y cinco costillas le fueron amputados, dejando a Reilly, sin haber cumplido aún treinta años, cuestionando su futuro.
Una serie de llamadas telefónicas desafiantes ayudaron a cambiar su vida. Una de las llamadas vino de Rocky Bleier, antiguo jugador de los Acereros de Pittsburg, quién también había sido estrella en Notre Dame y posteriormente fue mal herido en Vietnam. La otra llamada fue de Wayne Allen, el entrenador de fútbol del alma máter de Reilly, la escuela preparatoria Salesianum, quien tomó una actitud dura con el fin de motivar a su ex-alumno a hacer algo con su vida. Reilly, enojado al principio, finalmente aceptó el desafío. El comenzó a trabajar para la compañía Xerox y en su tiempo libre decidió involucrarse en actividades comunitarias.
Todo esto pasó hace aproximadamente 30 años, y desde entonces no hay organización cívica alguna en el área de Wilmington que no se haya beneficiado del tiempo y talento de Reilly. Sus pláticas motivacionales son legendarias, así como lo es el gusto con el que Reilly las ofrece. “No necesito guión,” le dijo a Lang. “No necesito apuntes, ni necesito un micrófono.” Pero la historia de Reilly abarca mucho más que su carrera como orador público.
Tanto antes como después de su retiro de Xerox, Reilly se ha puesto a disposición de diferentes agrupaciones de ayuda en el área. Entre ellas se encuentra el enorme torneo de voleibol que dirige para la fundación Easter Seal, el cual ha recaudado cientos de miles de dólares para ayudar a niños discapacitados. Su presencia ha sido patente en las Olimpiadas Especiales, una causa favorita desde sus días como jugador. Reilly es el presidente del torneo anual de golf organizado por el antiguo entrenador de las Águilas, Dick Vermeil, a beneficio de los Boys Scouts de América. Además, hace visitas a veteranos heridos que se encuentran internados en el Centro Médico del Ejército Walter Reed en Washington, donde da atención especial a pacientes amputados. Los veteranos allí lo inspiran, él dijo, porque no se quejan, “sólo quieren seguir adelante con sus vidas.” Si nos ponemos a pensar, es justo lo que realizó Reilly.
La primavera pasada, Caridades Católicas de Wilmington honró a Kevin Reilly con un premio especial, otorgado a aquellas personas “que han demostrado un compromiso profundo en promover y restaurar el bienestar de la gente.” Tal parece que esa es exactamente la descripción de la labor de Reilly. Y uno cree que sería imposible encontrar a alguna otra persona más merecedora de dicho honor que Reilly.