The Christophers - It’s better to light one candle than to curse the darkness5 Hanover Square, 22nd Floor, New York, NY 10004Phone: (212) 759-4050 - Fax: (212) 838-5073 - Toll-Free Orders: (888) 298-4050 - E-mail: mail@christophers.orgPrivacy Policy - E-mail PreferencesCopyright © The Christophers 2006-2013. All rights reserved
Jerry Costello
Diciembre de 2010
En The Christophers, recientemente, hemos expandido nuestro ministerio a las prisiones, principalmente enviando más material escrito, como son nuestro Ecos Cristóforos, Tres minutos cada día (Three Minutes a Day) y, las columnas llamadas Encienda una vela, como ésta que lee, a los encarcelados (a través de los capellanes) por todo el país. El material es típicamente edificante y está lleno de aliento, y es difícil de imaginar que haya lectores más agradecidos que ellos.
“¡Estamos tan agradecidos de su último envío!”, así escribió un capellán en el Estado de Nueva York. ¡Mil gracias por su interés! Y un prisionero de Virginia dijo: “Gracias por su Eco Cristóforo: ‘Guarda la esperanza en tu corazón’. En este momento, es la esperanza la que conduce mi vida día tras día”.
Esto es parte de la razón por qué llamó mi atención una reciente historia publicada en la revista America. Escrita por Valerie Schultz, el artículo se titulaba “Prison Breakthrough”, que en inglés tiene varios significados, pero en español quiere decir Descubrimiento en la Prisión. Y es porque en el corazón del mensaje, simplemente es: Usted también puede ser un ministro de las prisiones.
¿Suena extraño?-Siga leyendo.
Schultz y su esposo, residentes de Tehachapi, California, aceptaron-con ciertas dudas y preocupación-una invitación del nuevo capellán católico de la prisión estatal de su localidad, a que se unieran a un nuevo ministerio a los encarcelados. Sin un número adecuado de sacerdotes, explicó, necesitaba de voluntarios laicos que pudieran hacer los servicios católicos más asequibles. Un sábado al mes, conduciría un servicio de comunión en dos patios diferentes de la prisión, y fue con ese proyecto, el de servirle a una congregación de prisioneros, en un ambiente nada familiar, que hizo que la pareja se sintiera extremadamente nerviosa.
Sin embargo, esto fue seis años atrás. Hoy ya son veteranos en este asunto de atender a las necesidades de los que están detenidos. De hecho, Valerie Schultz ha tomado un trabajo en la oficina de la prisión, y realiza trabajo voluntario dos veces a la semana, después de las horas laborables, y de vez en cuando ofrece días de reflexión donde lee las lecturas del día y donde hace un servicio de la Palabra. Desde el principio, ella dice que servir a los encarcelados ha sido “una experiencia espiritual extraordinaria”. Y su historia sirve de ejemplo. Ella dice: “El hecho de que me sienta tan bien en la capilla de la prisión como en mi propia parroquia en estos momentos, me provee una trinidad de pruebas: que Dios tiene un sentido del humor, que Jesús literalmente habló de la necesidad de visitar a los encarcelados, y que el Espíritu Santo, cuando se le pide, siempre provee los dones necesarios, para que lo imposible se vuelva posible”.
Ella reporta, que el nerviosismo que sintió al principio con los prisioneros, desapareció casi inmediatamente. A los que ella ayuda en su ministerio son representativos del resto de la población encarcelada, y ella dice “algunos de ellos ven este tiempo en prisión, como una llamada a gritos que proviene de Dios”.
Ella también dice: “Frecuentemente me siento tocada, durante la oración de los fieles en nuestros servicios, cuando los que están presos, oran por el bienestar de los guardias y de los otros trabajadores de la prisión. También regularmente oran por las víctimas de sus crímenes. Éstas no son oraciones que me hubiera imaginado que provinieran de labios de criminales”.
En total, concluye diciendo: “Cuando voy a la prisión estoy mas consciente de la presencia del amor de Dios por nosotros, que en ninguna otra parte”. Aquí en The Christophers, hemos podido ver cuan agradecidos están los prisioneros por las palabras de esperanza y aliento, pero desde lo distante. Valerie Schultz y otros como ella han experimentado, lo mismo pero de cerca. Que Dios los bendiga por ésto.