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Stephanie Raha
Editora Ejecutiva
Marzo 2009
Un tiempo del año que podría ser definido como sombrío es la Cuaresma. Mientras esto tiene sentido para aquellos cristianos que se enfocan en la pasión y la muerte de Jesús de Nazareth, también demuestra una visión distorsionada de la temporada.
Muchos de nosotros, al menos aquellos de una cierta edad, crecimos con una lista clara de “Que Hacer” y “Que No Hacer” durante la Cuaresma. Ir a tomar ceniza el Miércoles de Ceniza. No comer carne los viernes (por supuesto, en aquel tiempo, se aplicaba a todos los viernes del año). Hacer oración e ir a la Iglesia más a menudo. No comer entre comidas.
Además, se esperaba que renunciáramos a algunos de nuestros gustos; los niños, a los caramelos, por lo general, mientras los adultos dejaban de tomar bebidas alcohólicas o comer postres. No había en aquel tiempo, ni lo hay actualmente, algo de malo en llevar a cabo estas prácticas. Pero hoy existe un mayor énfasis en hacer un esfuerzo adicional, algo especial, algo constructivo, durante la Cuaresma.
Una encuesta de la Universidad de Georgetown que abarcó a 1,000 adultos católicos en 2007 encontró que la gran mayoría de aquellos que asisten a misa semanalmente indicaron que tratan de hacer algo positivo durante la Cuaresma. Las posibilidades mencionadas incluyen el tratar de ser una mejor persona y ofrecer donativos para los necesitados.
Dar ayuda a nuestro prójimo debería ser parte de nuestras prácticas cuaresmales, al igual que lo es el ordenar un emparedado de atún, en lugar de una hamburguesa. En uno de sus mensajes cuaresmales, el Papa Benedicto XVI se refirió al valor de encauzar nuestros dones hacia los demás. “Podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total,” indicó. “Imitando (a Jesucristo) estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad?”
En realidad, así es. Usted se convierte en un verdadero discípulo de Cristo, ya sea cuando ofrece dinero para ayudar a la gente que sufre a cubrir sus necesidades básicas, o cuando expresa su compasión y caridad a cada persona con quien usted se encuentra. Como todos aquellos quiénes se esfuerzan por ser cristianos saben, nuestro objetivo no es sólo seguir los pasos de Jesús al calvario, sino ir más allá: a su tumba, su tumba abierta, vacía, y al gozo de su resurrección.
En un articulo sobre la Cuaresma en la sección de News Note, el Padre John Catoir, anterior director de los Cristóforos, preguntó, “¿Por qué no aumentar su capacidad para el gozo mediante el sacrificio de las cosas que eliminan el gozo de su alma?” El Padre Catoir continuó con estas sugerencias:
“Deje el resentimiento, y hágase más indulgente.”
“Deje el odio y regrese un bien por un mal.”
“Deje de quejarse y muéstrese más agradecido.”
“Deje el pesimismo y mantenga la esperanza.”
“Deje la preocupación y hágase más confiado.”
“Deje el enojo y hágase más paciente.”
“Deje la mezquindad y hágase mas noble.”
“Deje la tristeza y hágase más alegre.”
Cristo le llama a usted y a todos sus hijos al amor y a la alegría al inicio de la Pascua. En esta Cuaresma, renuncie a todo lo que le distraiga de ello.