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Jerry Costello
Junio 2009
"Dame un pizarrón, un pedazo de tiza y un grupo de borrachos," el Padre Joe Martin solía decir, "y con eso tengo." Probablemente no es la manera convencional para llevar a cabo esta labor, pero el Padre Martin no era de mente convencional. Este enfoque le dio resultado, y en gran medida funcionó para los miles de hombres y mujeres a quienes ayudó a combatir los demonios de alcoholismo.
El padre Joseph Martin, líder internacional en la lucha contra el alcoholismo, murió el 9 de marzo en su casa en Havre de Grace, Md., a la edad de 84 años. Siendo sacerdote de la Arquidiócesis de Baltimore, dirigió el centro de rehabilitación conocido como Ashley del Padre Martin en Havre de Grace. El centro de tratamiento era caro, pero sólo para aquellos que podían pagarlo. Para aquellos que no podían, pues bien, el Padre Martin encontraba la manera de que pudieran hacerlo. Lo importante era la enfermedad, y él pasó su vida luchando contra ella.
El padre Martin siguió un camino típico Cristóforo cuando afrontó directamente un problema y lo convirtió en una gracia para los demás. El problema era el propio alcoholismo del Padre Martin; la gracia apareció en el modo en que él lo venció, tomó las lecciones que la enfermedad le enseñó y dedicó el resto de su vida a miles de otras personas con la misma aflicción.
“Soy Joe Martin y soy un alcohólico.” Esta era su frase con la que comenzó innumerables reuniones. Para aquellos que asistían a una reunión por primera vez, él tenía otra frase: “la pesadilla ha terminado.” Esta fue una promesa que pudo cumplir.
Ordenado sacerdote en 1948, Martin comenzó a beber poco tiempo después. El problema se intensificó, y finalmente llamó la atención de sus superiores, a pesar de que el propio Padre Martin no pareciera reconocerlo. "Nunca me había cruzado por la mente," dijo una vez al periódico Baltimore Sun, "que quizá había algo raro en el hecho de que un sacerdote caminara hacia el basurero a media tarde cargando dos maletas llenas de ruidosas botellas."
Sin embargo, después de someterse a tratamiento cambió su vida y decidió dedicar su tiempo libre a ayudar a los demás. El pizarrón y la tiza mencionada anteriormente eran su manera única de llevar a cabo esta labor; una conversación utilizando el pizarrón, que él montó, basado en el programa conocido de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. No pasó mucho tiempo antes que el Padre Martin, con su estilo dinámico, fuera una presencia constante en reuniones de AA y centros de rehabilitación, y lo mejor de todo, es que lograba su cometido. Tuvo tanto éxito que pronto se encontró dedicando todo su tiempo y toda su energía a ayudar a la gente a vencer su alcoholismo.
Con la ayuda de otros, sobre todo de Lora Mae Abraham, cuya batalla ganadora contra el alcoholismo comenzó la noche que ella oyó al Padre Martin dar su platica utilizando el pizarrón, el padre pudo adquirir Oakington para su propio centro de tratamiento. Esta era una propiedad en la Bahía Chesapeake que había sido anteriormente parte del patrimonio del Senador estadounidense Millard Tydings. El nombre de la propiedad se cambió a Ashley en memoria del padre de la Sra. Abraham.
Las presentaciones del padre Martin se hicieron legendarias. Sus libros son bastante impactantes, pero aquellos que lograron escucharlo, aunque fuera en videocintas, invariablemente reportan una experiencia inolvidable. Un experto en la materia de abuso de sustancias nocivas expresó de la mejor manera posible el papel de Martin. "El padre Martin ha hecho más por educar y tratar a aquellos que sufren de adicción que cualquier otra persona ha podido hacer en los últimos 50 años," menciono Mike Gimbel, anterior zar de medicina del Condado de Baltimore.
No está mal, no está mal en lo absoluto para un niño proveniente de una familia de clase obrera de Baltimore. El no habrá podido cambiar al mundo entero, pero miles de personas podrán decir que el cambio la vida de ellos.